martes, 15 de julio de 2008

Esperanzas

Hablemos sobre la esperanza, pues estoy demasiado cansada de mi vida triste, de mi universo nublado, de que lluevan lágrimas a cada rato.
Conversemos sobre tiempos mejores.
Ignoremos a aquellos que me hirieron en mi existencia, a los que me hicieron sufrir y llorar, a los que no supieron verme, sino que miraban a través de mi cuerpo, a través de un alma demasiado transparente, gastada con el paso del tiempo.
Hablemos de aquellos que siempre estuvieron dispuestos a tenderme su mano, de aquellos a los que pude aferrarme fuerte, sin miedo a que me soltaran cuando estaba a punto de precipitarme al vacío. Recordemos a las personas que proporcionan algo de estabilidad en una vida inestable, a los que saben hacerme sonreir, a los que miro a los ojos y veo sinceridad, a los que nunca me han decepcionado, a los que confiaría mis sueños porque sé que morirían antes que olvidar que prometieron protegerlos.
Hablemos también de las personas que he encontrado en mi camino, pero que por circunstancias que ni siquiera recuerdo, simplemente desaparecieron, pero que dejaron un bello rastro en mi espíritu, y que insconscientemente influyen en lo que fue, es y será mi existencia.
Y hablemos de un primer amor, de un amor infantil, puro, sin intenciones ocultas; un amor de cuento de hadas, donde las princesas pudieron seguir siendo princesas porque encontraron un príncipe que no se cansó demasiado rápido de ser azul.
Y no olvidemos las nuevas personas que voy hallando en mi camino, y que ponen gran empeño en encontrar alegría en un desván en el que el polvo de la desesperanza y el dolor no dejan ver el color de la ilusión.
Todos ellos merecen un rinconcito en mi Mundo de Colores.

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