Imagínate que despiertas por la mañana en un mundo distinto, que a través de la ventana de tus ojos no ves la aburrida farola de la acera de enfrente.
Imagínate que no existe la palabra kilómetro, que tanto aborreces escuchar en boca de todos.
Imagínate que la luz del alba se posa sobre tu piel desnuda, aún caliente después de un baño de pasión y deseo.
Imagínate que al mirar al horizonte ves como se acercan mis ojos, brillando en la noche, reflejando la luminosidad de tu sonrisa.
Imagínate que transcurrió el tiempo, en sólo una noche, esquivando a todas las esperas y anhelos, que burlaste los obstáculos de agua, sal, arena y lágrimas.
Imagínate que ni siquiera existiese la palabra imposible, que el diccionario la borrase para siempre de sus páginas.
Imagínate que el destino apostase a favor de tus sueños, que dejase olvidadas en un rincón oscuro todas sus trampas.
Imagínate que de repente te conviertes en el enamorado que besa apasionadamente los labios de su amada y la protege del viento que sopla huracanado sacudiendo sus abrigos, sombreros y cabellos, pero que no es capaz de mover ni un milímetro el amor que se esconde protegido entre ambos.
Imagínate que no existe la palabra kilómetro, que tanto aborreces escuchar en boca de todos.
Imagínate que la luz del alba se posa sobre tu piel desnuda, aún caliente después de un baño de pasión y deseo.
Imagínate que al mirar al horizonte ves como se acercan mis ojos, brillando en la noche, reflejando la luminosidad de tu sonrisa.
Imagínate que transcurrió el tiempo, en sólo una noche, esquivando a todas las esperas y anhelos, que burlaste los obstáculos de agua, sal, arena y lágrimas.
Imagínate que ni siquiera existiese la palabra imposible, que el diccionario la borrase para siempre de sus páginas.
Imagínate que el destino apostase a favor de tus sueños, que dejase olvidadas en un rincón oscuro todas sus trampas.
Imagínate que de repente te conviertes en el enamorado que besa apasionadamente los labios de su amada y la protege del viento que sopla huracanado sacudiendo sus abrigos, sombreros y cabellos, pero que no es capaz de mover ni un milímetro el amor que se esconde protegido entre ambos.
Imaginate...
Yo imagino, e imaginaré por un tiempo inimaginable..

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