lunes, 12 de marzo de 2012

Se despertó con lágrimas en flor meciendo con sus suspiros los tallos recién nacidos.

Cantó la melodía del rocío bailando entre los árboles nevados

que abandonó en su marcha firme el cruel invierno.

Acarició con sus dedos cálidos el río helado que comenzó su baile entre las rocas.

Regañó suavemente al Sol por haber tardado tanto en responder a su carta,

excusándose éste por haberla olvidado entre las hojas secas del otoño.

A su paso dejó que los pájaros fueran despertando de su letargo

y que las flores se estirasen

dejando que no quedase ningún pétalo sin saludar al Sol.

Sonrió a los amantes abrazados en la hierba

y a los niños que disfrutaban de su primer helado.

Y bailó recorriendo los parques

sonriendo a los que la estaban esperando

y a los que, simplemente, se alegraban de verla.

Cansada de su paseo se sentó en la hierba,

floreciendo a su alrededor las amapolas

y un abrazo helado rodeó su cuerpo;

era la despedida del Invierno.