viernes, 16 de enero de 2009

Je suis pas fatiguée

Me preguntan cada noche las estrellas, y cada mañana la escarcha que descansa sobre las ramas de los árboles desnudos por el invierno, si es que alguna vez me canso de esperar que cada tarde roce la brisa mis mejillas, si no me harto de mirar al horizonte buscando cada amanecer los primeras luces del alba, y despidiendo con un beso a los últimos rayos cada tarde.
Se ríen cuando ven mi rostro iluminado por una lejana sonrisa, que oculta el rastro de noches velando por un sueño. Un sueño en el que las yemas de tus dedos acarician suavemente el dorso de mi mano, recorriendo todos sus contornos, mientras mi mirada sigue al Sol, aunque se que irremediablemente volverá la cara para decirme adiós de nuevo, hasta la mañana siguiente.
La Luna es tan distinta... le gusta robar mis sueños.. ella también quiere verte cada noche, por eso espera junto a mi cama, hasta que el cansancio me vence.. Y me pregunta, ¿No te cansas?

Siempre les respondo con la misma sonrisa. Clavo mi mirada en sus ojos. Y entonces comprenden.

Suspiran. No, no te cansas.