lunes, 22 de diciembre de 2008

Deseo...

Es Navidad. Y tus sonrisas me hacen cosquillas en el ombligo. Y cierro los ojos en el frío de la noche mientras se congelan los extremos de mis dedos y la punta de mi nariz. Y con los ojos cerrados toco de nuevo tu mano. Y tus labios calientan mi boca congelada con un beso.

Me encanta sentarme en la hierba del parque y viajar hasta otra hierba más cálida, para sentir tus manos tapándome los ojos... jugando a reconocerte por la suavidad de tus dedos dibujando los contornos de mi rostro. El aroma de la hierba mojada se transforma fácilmente en el aroma de tu cuello y tu pelo ondeando débilmente por el efecto de la leve brisa del mar.

Bailo lentamente mecida por tus brazos ausentes frente a un árbol de luces, mientras me guías en nuestra danza, esa que solamente conocemos tu y yo, y que bailamos en nuestro sueño, tuyo y mío...

Esperando al barco que dejará que desciendas a través de una escalinata de plata y que logres alcanzar el muelle de mis abrazos, para poder abrir los ojos y seguir viéndote, tocándote y sintiéndote.

Es Navidad. A la estrella que brilla en la parte más alta de un abeto adornado le pido un deseo.

Yo deseo...

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Imagínate

Imagínate que despiertas por la mañana en un mundo distinto, que a través de la ventana de tus ojos no ves la aburrida farola de la acera de enfrente.
Imagínate que no existe la palabra kilómetro, que tanto aborreces escuchar en boca de todos.
Imagínate que la luz del alba se posa sobre tu piel desnuda, aún caliente después de un baño de pasión y deseo.
Imagínate que al mirar al horizonte ves como se acercan mis ojos, brillando en la noche, reflejando la luminosidad de tu sonrisa.
Imagínate que transcurrió el tiempo, en sólo una noche, esquivando a todas las esperas y anhelos, que burlaste los obstáculos de agua, sal, arena y lágrimas.
Imagínate que ni siquiera existiese la palabra imposible, que el diccionario la borrase para siempre de sus páginas.
Imagínate que el destino apostase a favor de tus sueños, que dejase olvidadas en un rincón oscuro todas sus trampas.
Imagínate que de repente te conviertes en el enamorado que besa apasionadamente los labios de su amada y la protege del viento que sopla huracanado sacudiendo sus abrigos, sombreros y cabellos, pero que no es capaz de mover ni un milímetro el amor que se esconde protegido entre ambos.

Imaginate...

Yo imagino, e imaginaré por un tiempo inimaginable..

jueves, 6 de noviembre de 2008

Danzas de mimbre

Recuerdo la última vez que bailamos.
Recuerdo tus manos deslizándose por mis caderas, dibujando el contorno de mi cintura, temerosas de ser un obstáculo para mi movimiento.
Recuerdo sentir el tacto de tu nariz sobre mi pelo, y tu respiración cálida sobre mi hombro mientras nuestro mundo se reducía a una expresión mínima, sintiéndonos ajenos a todo lo que ocurría a nuestro alrededor; sin sentir la gente, sin sentir el ruido, sin escuchar otra música que la de nuestros corazones.
Y seguir bailando, mientras bajo nuestros pies desaparecía el suelo árido, para encontrarnos de repente desordenando una nube con nuestros pasos de baile.
¿Tú también lo recuerdas?
Recuerdo tu mirada, tan profunda que conseguía alcanzar mi estómago y despertar dulcemente a las mariposas aletargadas, y perezosas para volar de nuevo, con las alas aún doloridas desde el último golpe.
Y tu voz susurrando cosas en mi oído, que había prometido volverse sordo ante las palabras dulces.
Recuerdo aquella noche.
Recuerdo aquella Luna. Y aquellas estrellas que se escondían en la niebla.
Y recuerdo aquel viento, muy hábil en su labor de llevarse lejos los recuerdos.

viernes, 17 de octubre de 2008

Tango flamenco

Estoy inmersa en la melodía desgarradora de un tango flamenco, nacida del enérgico rasgueo de las cuerdas de una guitarra. Las notas, una a una, abren viejas heridas, dejando brotar la sangre, que se derrama dotando de vida a los sentimientos nuevos, que crecen tímidos en una tierra árida de dolor y rabia.

Mis pies se deslizan por el suelo, mientras mantengo los ojos cerrados para no despertar del sueño que se levanta entre cada uno de los sonidos que resuenan en el interior de la guitarra, que se queja; es un quejido lastimero que se torna enérgico cuando las palmas acuden a acompañarla.

Abro los ojos para encontrar los tuyos, que mantienen fija una mirada profunda, que escudriña cada uno de los detalles de mi rostro. Y mi respiración se acelera. Suena una bulería.

Cuando tu pie izquierdo se adelanta para acercarte a mi las palmas tocan rápido. Y mi corazón parece ser uno más de los palmeros que, con ojos cerrados, acompañan la escena esta noche.

Tango. Bulería.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Oscuro

Fuera está oscuro. Intento divisar alguna estrella en el cielo, pero sólo alcanzo a ver mi reflejo borroso en el cristal de mi ventana. En mi cara veo la tristeza, que hace tiempo que anidó bajo mis ojos, dotando de una sombra violácea permanente los párpados que intentan esconder a las lágrimas, pero que a veces se ven desbordados dejando escapar una mezcla de agua con sal, que provoca escozor en mis mejillas, resecas por el golpear del viento de esta ciudad maldita.
Quisiera cerrar los ojos y contar hasta cien, mil veces si hiciera falta, para despertar de este feo sueño, en el que me he ido sumiendo poco a poco, por mi empeño constante en dedicarme a dormir. Las sombras de la noche se han tornado demasiado oscuras, y la niebla es ahora demasiado espesa; estoy cansada de dar vueltas en la penumbra, sin lograr vislumbrar siquiera la más tenue luz.
Cada vez siento más frío. El invierno helado está cerca.
Y los pilares de mi vida se desploman, uno a uno, levantando una nube de polvo, que aún hace más difícil la ardua tarea de encontrar el camino.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Le temps joue avec nous

Pasan los días. Las horas se escapan, juguetonas, entre los dedos de ese anciano al que todos llaman Tiempo. Y los minutos se hacen demasiado largos, mientras, sentada en un banco del parque, con el viento deshaciendo un peinado no demasiado elaborado, trata de recordar los detalles más pequeños, que poco a poco se van perdiendo en los rincones de su memoria; el tiempo los va escondiendo en lugares donde será difícil encontrarlos.

No quisiera olvidar ninguno de los instantes vividos cerca del mar; un mar al que odia con todas sus fuerzas, y al que alimenta cada día con sus lágrimas de rabia, mientras pasea por una playa demasiado distinta de aquellas curvas de arena fría con olor a sal, un olor que, igual que los detalles, cada vez se hace más débil.

Sólo desea mirar al horizonte para encontrarse de nuevo con sus ojos, o dormir, para volver a sentir un abrazo cálido en la noche oscura y fría.

¿No sería lindo encontrarse cada noche en un sueño?
Pero ni siquiera eso permite el tiempo.

jueves, 21 de agosto de 2008

Esta noche

Esta noche cerraré los ojos lentamente y dejaré que el aire cálido inunde mis pulmones, llenándolos de vida.

Tendida sobre la arena húmeda sentiré tus susurros en mi oído y dejaré que tus dulces labios recorran mis mejillas hasta alcanzar mi boca.
Mi cuerpo se moldeará ante las caricias de tus manos suaves, mostrándote todos sus rincones.

Esta noche la Luna será testigo de nuestros abrazos, celosa, como aquel amanecer en que se marchó mientras yo dormía en tu regazo.
El mar cantará una canción de espuma, acompañado por un concierto de caracolas, animando nuestro baile de olas.
Y el viento se mezclará con mis cabellos, que escaparán furtivos entre tus dedos, mientras me envuelves con tu chaqueta azul.

Esta noche voy a subirme en un cometa para llegar hasta tus ojos.
Esta noche nos vemos en un sueño.

martes, 12 de agosto de 2008

Tanto frío

Está demasiado oscuro. Hace demasiado frío. Sus músculos cansados no responden a las órdenes de un cerebro cansado de luchar contracorriente. ¿Para qué seguir buscando una luz en mitad de la penumbra? ¿Qué es un poco de esperanza en un pozo de tristeza?
Se desvanece, dejándose caer por el mismo tobogán por el que se deslizaron uno a uno sus sueños, sumiéndose en la profundidad inerte, para alcanzar el punto sin retorno en el se han ido acumulando poco a poco los pedacitos de ilusión y de alegría, dejando hecho jirones su traje de esperanza; de su vestido de princesa sólo quedan unos harapos sucios, manchados de desengaño y decepción a lo largo del tiempo.
La oscuridad es sobrecogedora. Siente miedo, de nuevo. ¿Por qué siempre está tan asustada? No es capaz de recordar en que momento dejó de ser la guerrera más valiente, el hada que podía cumplir cualquier deseo, el duende que se divertía haciendo cosquillas en la nariz de los niños sólo para verlos sonreír.
¿Dónde están?
Ellas también se fueron sin despedirse.

martes, 5 de agosto de 2008

Adieu, au revoir, à bientôt!

Es difícil despedirse de la gente que mas quieres. Es difícil volver la vista por última vez, intentando preservar cada una de las gotas de luz que poblaban los ojos de aquellos que dejaste atrás. Resulta demasiado complicado ver alejarse un coche que se lleva un sueño en el asiento de atrás, que deja escapar una ráfaga de esperanza a través de una ventanilla entreabierta.
La resistencia que opone nuestra parte más egoísta a desprenderse de aquello que la hace más feliz es un hecho que podemos probar con cada despedida. No nos cuesta despedirnos de las personas que simplemente tuvieron un paso, a veces efímero, a veces demasiado largo, pero sin ninguna trascendencia en la línea de una vida que nunca se detiene. Sin embargo, es increíble lo difícil que resulta desprenderse de aquellos que, la mayoría de las veces sin quererlo, dejaron su huella marcada en nuestra alma,, por sus actos, por sus sentimientos, por si mismos.
Las despedidas ofrecen uno de los mayores espectáculos del egoísmo humano. No queremos desprendernos de aquello que nos hace felices, que produce la placentera sensación de la plenitud del alma.
Los seres humanos que son capaces de provocar en alguien dolor por el hecho de no estar presentes son las personas más importantes en la vida, y deberemos siempre intentar recuperar las sensaciones que se crean en nosotros mismos cuando acontece el rencuentro.
¿Es egoísta? Tal vez lo sea. Pero a veces, hasta los más generosos necesitan cuidar un poco de si mismos.
Yo voy a cuidarme también. ¿Seré demasiado egoísta? Es posible, pero buscaré nuestro rencuentro.

sábado, 26 de julio de 2008

Rayos luminosos

La despertó un rayo de Sol intenso que venció la barrera de su cortina oscura, que había mantenido en penumbra la habitación durante meses. Al principio se agazapó entre las sábanas, huyendo de él, como las otras veces que lo había visto intentar colarse por su ventana. Sin embargo, curiosa, esta vez lo miró desde lejos, viendo como iluminaba una flor marchita en la esquina de la estancia. Los latidos de su corazón triste, que durante semanas se había mantenido escondido en su pecho, gastando la mínima energía necesaria para mantenerla muerta en vida, comenzaron a golpear contra sus costillas. Al principio sintió miedo; apenas recordaba lo que era un corazón latiendo. Miró los movimientos, cada vez más rápidos, de su tórax, mientras seguía observando la luz que se filtraba por la rendija que por accidente se había formado en la ventana.
Una fuerza extraña la obligó a sacar de entre las mantas una mano demasiado pálida, con un tono azulado por las venas que llevaban sangre de desesperanza, y a buscar el tacto suave de la cálida luz. En el mismo instante en que sus dedos rozaron el rayo luminoso, sintió una punzada en el estómago; él también revivía. Asustada quiso retroceder, pero la curiosidad era demasiado grande. Dejó que la luz tocara su brazo, mientras observaba su piel, seca y pálida, recobrar algo de luz. Respiraba fuerte. Sin dejar de mirar hacia la ventana, aún cerrada, se incorporó en su cama. Al principio sintió un delicioso mareo por el cambio de posición. Con cuidado, se puso de pie sobre sus piernas, que temblaban por la debilidad de la falta de uso, sin apartar en ningún momento su mano del cálido rayo.
Sus pies se vieron invadidos por la luz, sintiéndose vivos de nuevo, con ganas de bailar, como solía hacer meses atrás.
Uno a uno desabrochó los botones de su camisón de invierno, que se deslizó sobre sus hombros hasta caer al suelo, desprendiéndola del peso de la pena.
Con paso decidido, por primera vez desde hacía demasiado tiempo, se aproximó a la ventana y con un golpe seco corrió la cortina, que quedó abierta de par en par. La luz intensa cegó sus ojos que habían decidido renunciar al Sol, y su cuerpo se vio invadido por una nueva energía, que ni siquiera recordaba haber sentido alguna vez. Abrió la ventana, dejando que el aire helado rozara su cuerpo, que temblaba, más por el miedo a lo desconocido, que por el frío, que ella sentía como delicioso.
De pronto recordó todo.
Trepó al alféizar de la ventana. Las mariposas de invierno le hicieron cosquillas en la nariz. Se inclinó hacia delante con movimiento firme. Podía volar de nuevo.

martes, 15 de julio de 2008

Esperanzas

Hablemos sobre la esperanza, pues estoy demasiado cansada de mi vida triste, de mi universo nublado, de que lluevan lágrimas a cada rato.
Conversemos sobre tiempos mejores.
Ignoremos a aquellos que me hirieron en mi existencia, a los que me hicieron sufrir y llorar, a los que no supieron verme, sino que miraban a través de mi cuerpo, a través de un alma demasiado transparente, gastada con el paso del tiempo.
Hablemos de aquellos que siempre estuvieron dispuestos a tenderme su mano, de aquellos a los que pude aferrarme fuerte, sin miedo a que me soltaran cuando estaba a punto de precipitarme al vacío. Recordemos a las personas que proporcionan algo de estabilidad en una vida inestable, a los que saben hacerme sonreir, a los que miro a los ojos y veo sinceridad, a los que nunca me han decepcionado, a los que confiaría mis sueños porque sé que morirían antes que olvidar que prometieron protegerlos.
Hablemos también de las personas que he encontrado en mi camino, pero que por circunstancias que ni siquiera recuerdo, simplemente desaparecieron, pero que dejaron un bello rastro en mi espíritu, y que insconscientemente influyen en lo que fue, es y será mi existencia.
Y hablemos de un primer amor, de un amor infantil, puro, sin intenciones ocultas; un amor de cuento de hadas, donde las princesas pudieron seguir siendo princesas porque encontraron un príncipe que no se cansó demasiado rápido de ser azul.
Y no olvidemos las nuevas personas que voy hallando en mi camino, y que ponen gran empeño en encontrar alegría en un desván en el que el polvo de la desesperanza y el dolor no dejan ver el color de la ilusión.
Todos ellos merecen un rinconcito en mi Mundo de Colores.

lunes, 7 de julio de 2008

Te quiero

Te quiero. Son sólo dos palabras. Apenas ocho letras. ¿Por qué entonces resulta tan difícil decirtelo?
¿Qué es lo que me pasa?¿Por qué me cuesta tanto decir algo que me invade? Normalmente las palabras que brotan de mi boca lo hacen de forma tan espontánea que apenas me doy cuenta, no suelen acompañarse de pensamiento previo.
¿Por qué entonces no puedo?
Quisiera decirte, mirandote a los ojos que me encantan cada una de las arrugas que se forman en tu frente cuando me miras sorprendido, que adoro tus suaves caricias en mi espalda y como eres capaz de convertir en una sonrisa una lágrima con el solo roce de tus labios sobre mi mejilla.
Quisiera contarte como manejas a tu antojo las mariposas de mi vientre, que obedientes siguen el camino marcado por tu dedo al dibujar el contorno de mi ombligo; esas mismas mariposas que duermen profundamente cuando te marchas lejos, pero que recuperan toda su energía batiendo alegres sus alas con sólo sentir la profundidad de tu mirada escudriñando mi rostro.

Decir te quiero es aún más difícil que decir lo siento.
Lamento no estar siempre cerca de tus caricias; confieso que me duele cuando desapareces ante mis ojos húmedos por las lágrimas, mientras tu cuerpo busca un escondite entre la fría niebla que congela mi nariz, y que minutos antes disfrutaba del calor de tus caricias.

Quiero decirte que te quiero. Pero no se cómo hacerlo.
¿Cómo encontrar las palabras más bonitas? ¿Cómo elegir un instante apropiado en la complejidad del tiempo, aquél en el que ni tu ni yo nos asustemos?
Decirte que te quiero.
Es tan difícil...por más que ensayo no lo logro.

De nuevo mis despistes....apenas sin darme cuenta, y ya lo hice.

sábado, 28 de junio de 2008

La Niña del Aire.

La Niña del Aire nació hace algo más de un año. Vio la luz desde las páginas de una novela que me recomendó un buen amigo.
Desde entonces ha vivido muchas cosas. Cosas lindas, y otras no tanto. Muchas veces ha dado rienda suelta a sus pensamientos. Ha escrito, ha cantado, ha hablado.
Muchos leen lo que escribe u oyen lo que dice, pero pocos comprenden y aún menos escuchan.
Es gracioso, porque varias personas aludieron a su nombre en algún momento de mi vida. ¿Les parecía curioso?¿Les hacía gracia? Sí, tal vez.
Siempre me gustó porque todas las veces fue acompañado de buenos sentimientos.

La Niña del Aire.

Y como tantas otras veces, el viento la está empujando...porque ¿qué es el viento sino el aire cuando se agita?

La Niña del Aire.

Tu Niña del Aire.

domingo, 22 de junio de 2008

¿Qué es el amor?

Es algo que a veces me pregunto. Y pocas veces encuentro respuesta. Ahora estoy aquí, en un universo de embriaguez alcohólica después de una noche de sábado recorriendo bares, bailando sin parar, intentando recordar sólo los buenos momentos.

¿Qué es el amor? Es una pregunta tan sencilla de formular y a a la vez tan dificil de responder...¿son acaso las hormigas que recorren veloces mi estómago cuando veo tus ojos?¿o son en realidad los grillos que cantan cuando escucho tu voz?¿o es la necesidad de darte un beso?¿o simplemente son las ganas de verte y tenerte cerca?
¿Qué es el amor? ¿Es el dolor de renunciar a tus abrazos?¿Es la locura de dejarlo pasar sin comprender?¿Es renunciar a verte por mis miedos?

¿Es eso el amor?
¿Todo eso significa?
Quizás sea demasiado doloroso. Tal vez solo necesite cerrar los ojos y viajar a un mundo lejos de ti, aliánndome con la distancia, para poder renunciar a lo que me dicta el corazón. Estoy harta de dictados.

Quiero odiarte, despreciarte..; pero no puedo.
Quiero olvidarte; y eso, la verdad, tampoco sé si puedo.

¿Por qué si el amor duele nos empeñamos en encontrarlo?
Pienso y cavilo, pero no encuentro la respuesta.

¿Dónde se esconde?

lunes, 9 de junio de 2008

¿Cabe el corazón en una maleta?

Viajar en el tiempo y en el espacio no siempre resulta fácil. A veces el sentimiento de ahogo se apodera de tu cuerpo, de tu mente y de tus ganas de vivir.
Viajes.
Conocer sitios nuevos, hablar con otras personas y descubrir un mundo diferente siempre fue una de las cosas que más llenaron su vida, porque se convirtieron en una forma de alejarse de su aburrida rutina, creando un universo paralelo en el que los problemas que ocupaban siempre un lugar en su cabeza se tornaban insignificantes; era como si si se quedasen en la pista de despegue, demasiado lentos para seguir al esquivo avión elevándose veloz en el cielo. Allí se quedarían esperando su regreso, para ocupar el rinconcito de su mente, y seguir creciendo.
Viajes.
La ilusión de los días previos creaba un aura de esperanza que la acompañaba, y como si de un un virus de alegría se tratase, contagiaba a todo aquel que se le acercaba, dibujando sonrisas de colores en los rostros aburridos y grises de todo aquel que tenía la fortuna de encontrársela.
Le encantaba el momento de hacer el equipaje; vaciar toda la ropa de su armario sobre la cama para intentar clasificar las cosas en indispensable, "imposible no llevarlo" y "seguro que me lo llevo". Es por eso que guarda una maleta especial para los viajes largos, con dimensiones lo suficientemente grandes como para trasladar casi toda una vida, pero sin espacio para los problemas.
Pero esta vez será complicado; es difícil meter el corazón en una maleta. Lo ha intentado, pero no se cierra.

viernes, 30 de mayo de 2008

¿Damos un paseo por la nubes?

¿Te apetece venir conmigo?

Será divertido.


¿Nunca soñaste con saltar de una nube a otra y zambullirte en un sedoso colchón blanco en mitad del cielo? ¿No pensaste en tocarlas con tus manos, y moldearlas a tu antojo, dándoles formas de helado, de corazón, de corderito? Así sería más fácil que todos pudieran ver lo que nosotros vemos. ¿Viste? ¡Es un niño en un columpio! Pocos lo ven. Lástima.

¿Quieres que paseemos?

Nos subiremos en esa nube tan blanca...parece cómoda ¿verdad? Ella nos llevará donde queramos; viajaremos cruzando mares y montañas, visitaremos tierras lejanas mientras disfrutamos del precioso Sol de los días nublados, que nunca podemos ver cuando estamos en la tierra.

¿Y sabes qué?

Así podremos hablar en susurros con las estrellas y con la Luna, y les contaremos nuestro secreto...Sólo ellas lo sabrán...ellas, y las nubes.

domingo, 18 de mayo de 2008

Un instante

Si cuando me levanté esta mañana lo hubiera sabido todo habría sido diferente.
No habría remoloneado en la cama rogando al despertador inerte cinco minutos más, ni hubiera tomado el mismo desayuno aburrido de siempre.
Si lo hubiera sabido habría disfrutado de cada uno de los rayos del Sol que se colaban tímidos por mi ventana, y hubiese preparado crêpes con chocolate.
Me arrepiento de no haberte saludado esta mañana, de no haberte llamado para preguntar que tal estabas, de no haberte dado un beso, de no haberme preocupado cuando me pareció que en tus ojos se asomaba la tristeza, de no haberte dado la enhorabuena por tu éxito, siempre demasiado preocupada por mis problemas, de no haberte dicho cuánto te quiero; ahora pienso que ójala me hubiese quedado cuando contabas esa historia, que debí haberme reído con tus chistes, que debimos tomar ese café.
Ahora.
Es tarde.
Es asombroso como cambia la vida en apenas un instante. Es en este momento cuando me doy cuenta que quizás pasé demasiado tiempo pensando en las cosas que me quedaban por hacer, olvidando disfutar de aquéllas que estaba viviendo. Solía pensar hasta hace un minuto que vivir al límite no tiene sentido, que no se puede sentir el máximo placer o dolor continuamente, que hay que reservarse para lo que pueda pasar después.
¿Por qué nos empeñamos en convencernos a nosotros mismos de que somos eternos, cuando en realidad nuestras vidas no son sino como una copa frágil de cristal? Tan débil y facilmente quebrable que nos empeñamos en mantenerla guardada en un vitrina, para mostrar lo maravillosa que es, sin llegar a utilizarla nunca, hasta que un día decidimos sacarla, tan sólo para quitarle el polvo acumulado por la falta de uso, y se nos escapa entre los dedos, quedando rota en mil minúsculos añicos junto a nuestros pies.
Así es como la veo. Veo como mi cuerpo inerte yace ante la mirada ausente de mi alma y los ojos llorosos de los transeuntes, que por un instante han detenido sus ajetreadas vidas para dar un adios silencioso a la mía, que partió deprisa, empujada por la fuerza de un coche que viajaba demasiado rápido, y que no pude ver porque estaba demasiado ocupada pensando en lo que tenía que hacer mañana.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Trenes

Esta tarde, de nuevo, como tantas otras tardes desde hace demasiados años, recorrerá el camino que le separa de la estación. Le gusta ver los trenes llegar. Y partir.
Disfruta observando a la gente que sube, y tambien a la que desciende, tratando de imaginar sus vidas.
El señor de la gabardina gris es un ajetreado padre de familia, que regresa a casa despues de un arduo día de trabajo para dar un beso a su esposa y acostar a sus tres niños, que sabe bien que estarán agazapados bajo las mantas, esperando su deseo de "buenas noches" para poder conciliar el sueño.
La anciana de la chaqueta verde y el paraguas rojo que subió en el tercer vagón visitará a su hermano, que vive lejos, y al que sólo puede ver dos veces cada año. Por eso se ha arreglado, vistiendo con el mejor atuendo que encontró en el armario en el que las polillas devoran las prendas de su difunto marido.
La señora que viaja con esa niña rubia con coletas que come caramelos de fresa y juega con su muñeca se mostró sorprendida cuando al apearse del tren nadie la estaba esperando, e ignoró a la pequeña cuando ésta le dijo "Mira lo que hago mamá".
Los dos jóvenes que entrelazan sus dedos temblorosos se miran con ternura, perdiendo de vista algunos instantes los ojos del otro para asegurarse que nadie se ha dado cuenta de que piensan tomar el tren con destino a un sueño, sin billete de retorno.

Y otro tren que se va. Otro más.

Y ella nunca desciende de ninguno de los vagones, a pesar de que la aguarda todos los días desde que aún no tenía el pelo cano.
Espera que algún día decida comprar el billete de vuelta del lugar tan lejano llamado Recuerdo.

sábado, 26 de abril de 2008

Riesgos

Decidió salir a la calle dejando el paraguas olvidado en la silla de su habitación, a pesar de los densos nubarrones negros que ocultaban el Sol. Al volver la esquina e intentar cruzar la calzada vio que estaba llena de charcos, recuerdo de la tormenta de la noche anterior, pero prefirió arriesgarse a mojar sus zapatos, que había estado limpiando con esmero, en lugar de recorrer toda la manzana para cruzar por un sitio más seguro. Recordaba las palabras que su madre solía decirle..."los zapatos son lo primero en que se fijan las mujeres, debes tenerlos siempre limpios"...
Pero llegaba tarde, y ella estaría esperándolo, con su lindo paraguas rosa colgando de su brazo derecho, como siempre que la veía, aunque sólo hubiera una nube blanca dibujando un corazón sobre un fondo de cielo azul.
Desde que la conocía no era el mismo; algunas veces, ella conseguía que se le olvidaran las normas que durante tantos años habían dirigido su vida, triste y aburrida, pero siempre ordenada, correcta...bajo control.
Ella despertaba en él sensaciones desconocidas, sólo con volver dulcemente la cabeza, mientras el aroma de sus cabellos inundaba los rincones de su nariz, que tanto tiempo permaneció dormida, ignorante al mundo de los olores, pero que ahora había despertado, ansiosa de descubrir un universo amplio.
Cada minuto recordaba aquel instante, en que se arriesgó a levantar la mirada siempre pendiente de que sus zapatos permaneciesen relucientes, y encontró, temerosos, los ojos de ella, escudriñando timidamente las profundidades de su rostro.

lunes, 21 de abril de 2008

C'est la nuit...

Mientras duerme acompañada por sus peluches sueña con las estrellas.
Su osito preferido la mira desde la estantería de la cabecera de su cama...la ve dormir..por fin...respirando tranquila, mientra observa su pecho ascender y descender de forma rítmica, sin los sobresaltos de las noches anteriores...
Se pregunta si estará soñando...¿lo estará? La sonrisa que dibujan sus labios deja intuir ese sueño que ha desplazado las pesadillas que esperaban sobre la almohada, ansiosas, a que llegara de nuevo la noche para invadir su mente, escapando por la mañana a traves de las lágrimas que brotaban de sus ojos con las primeras luces del alba. Ya se fueron. No queda sitio para ellas.
Desde la alta estantería puede ver como fuera, en la noche, las primeras mariposas de la primavera bailan la melodía alegre que tararea la luna desde su lecho de estrellas...
...y sonríe...porque su niña está durmiendo alegre...

lunes, 14 de abril de 2008

Líneas

Vas caminando lentamente hacia la frontera que has intentado mantener alejada, la línea que te transportará a la locura, la ira y el engaño; un límite que intentaste evitar durante un tiempo, pero que sin darte cuenta acercaste a tí en apenas una zancada.
Ese límite tan temido por todos, que tanto cuesta cruzar, pero que una vez franqueado no tiene puerta de regreso.
Y estás tan cerca...quizás demasiado. Sé que puedes sentir su frío contra tu piel, como el pantalón se pega a tu pierna, intentando preservar un poco de calor humano, pero cada vez la temperatura es menor...tanto que se congela el corazón.
Lo siento tanto.

viernes, 11 de abril de 2008

..remember..

En un día oscuro y triste como es hoy, con el viento como inseparable compañero, que se cuela por debajo de tu ropa aunque te empeñes en ponerle trabas, congelando cada centímetro de tu piel, una sonrisa tímida nació en mi rostro, al descubrir mientras leía sobre astros luminosos que aún vivo en el recuerdo de una montaña escondida bajo un manto de estrellas, que me convertí en un árbol que crece a la orilla del río de la vida, y que estaré ahí siempre en una vida vegetal, como observadora de los caminantes que recorran ese camino.
Y observaré las estrellas, y su luz se reflejará en mis ojos, como si se tratase de fuegos artificiales surcando el cielo nocturno, activando la vía de la memoria, para que nunca se borren los buenos recuerdos.

jueves, 10 de abril de 2008

Me canso de jugar.

A veces me canso de jugar. Las reglas del juego pierden cualquier tipo de sentido que en ocasiones anteriores me habían parecido como mínimo aceptables.
Me canso de jugar. Y veo como a mi alrededor todos se divierten, ríen y organizan un gran bullicio en el que predomina la alegría.
Veo caras que reflejan la diversión, la gratitud, la inocencia...Siento a mi alrededor el calor de la infancia, la amistad y el amor...siento como se posa sobre mi piel, que desde hace tiempo se ha vuelto impermeable...y la energía que transmiten las sonrisas me parece lejana...y yo mientras, juego con mi sonrisa irónica, mi ceño fruncido y la mueca que crea la comisura de mis labios.
Pero es que ultimamente, me canso de jugar.

lunes, 7 de abril de 2008

Silencio

El silencio de la noche se cierne sobre mi cama, amenazante, mientras miro al techo intentando vencerlo sin conseguirlo, porque apenas nacen palabras de mis labios, porque las sonrisas están ausentes, y las lágrimas caen lentamente sin hacer el menor ruido...

Silencio.
Ya no puedo oir tu risa, no siento el sonido de tus párpados cada vez que cierras los ojos, no escucho tus abrazos...
Silencio.

Hago un intento de romper tu soledad agónica...pero no quieres irte, sigues aquí...Silencio.

Y es dolor lo que siento.

Me duele tu silencio.

domingo, 6 de abril de 2008

WeLcOmE!!!

Al final he sido completamente incapaz de resistir la tentación de crear un blog, despues de tantos meses leyendo tantas cosas y aprendiendo por el inquietante mundo de la red...
Ayer me dijeron que muchos blogs se convierten en un diario público. Tal vez así sea, al menos en muchos casos...Este ni siquiera sé lo que quiero que sea...sólo una parte más de mi mundo interminable e incomprensible para muchos..un lugar de lluvia de ideas...donde cualquiera pueda expresar lo que quiera y cuando quiera...
Porque la libertad de expresión es algo que no todo el mundo, desafortunadamente, puede permitirse, y a mí me encanta hablar y expresar lo que pienso...y cuando no queda nadie a quien hablarle a tu alrededor...simplemente escribir...y dejar volar los pensamientos mientras tus dedos se deslizan por los botones de un teclado, desobedientes de la razón, simplemente contando lo que puebla en ese momento tu cabeza...aprovechando un instante en que no está llena de pájaros.