viernes, 9 de octubre de 2009

Sueños de princesa

Miro al horizonte sólo para sumergirme en el recuerdo de la imagen que amanece al alba entre las olas, tratando de amarrar tu rostro para que no lo arrastre el viento del olvido.
Cuando cierro los ojos tu visión se hace más nítida, eliminando las impurezas del aire, dejando que el agua del mar maldito por el tiempo se lleve el polvo de la duda y la incertidumbre.
¿Qué hace el tiempo jugando con los corazones de aquellos que amaron la distancia? ¿Por qué se ríe de los que un día le tendieron la mano, buscando en él un amigo?
No sé si aún recuerdas la boca de niña que te extraña en la oscuridad de la noche, los párpados que se cierran asustados los días de tormenta, y los ojos que un día te miraron teñidos por lágrimas de risa.
Sueño con el día en que pueda apartar con una caricia el primer rayo de sol de la mañana de tu rostro soñoliento tras una noche en que nos reiremos del tiempo, que quedará agazapado en un rincón de una habitación en la que los sueños flotarán en el aire, dispuestos a ser cazados.
Sólo son sueños de princesa encerrada en el laberinto de la vida, incapaz de encontrar el camino hacia el punto en que tu voz dice mi nombre.