miércoles, 16 de junio de 2010

Metamorfosis

Estiró sus brazos hasta casi tocar el cielo, sintiendo como cada uno de sus dedos iba perdiendo su textura para tornarse suaves plumas de colores brillantes. La punta de sus recién adquiridas alas le rozó la nariz y le acarició el rostro, mientras se sumergía en el mar del descubrimiento de las sensaciones que le ofrecía su nuevo cuerpo. Los ojos cerrados, desprendiéndose poco a poco de las cadenas que habían amarrado fuerte sus extinguidas manos y sus pies. Alzó la vista para descubrir el Sol brillante, vencedor en la batalla contra las nubes negras, que se alejaban con el aire triste de la derrota mientras llovían lágrimas; lágrimas que arrastraban su vestido rasgado por sus garras recién adquiridas. Hinchó sus pulmones con el aire helado de la mañana, y alzó el vuelo descubriendo entonces lo ligera que realmente era tras desprenderse de todo aquello que hacía tiempo que no la dejaba volar.